Del 21 al 23 de octubre de 2026, la ciudad de León, Guanajuato, fue sede del XVII Encuentro Nacional de la Red Mexicana de Ciudades Educadoras (REMCE), bajo el lema “La ciudad como aula: movilidad, espacio público y sostenibilidad”. El encuentro reunió a representantes de nueve ciudades mexicanas y cuatro ciudades internacionales —Barcelona (España), Lousada (Portugal), Caguas (Puerto Rico) y Rosario (Argentina)— para intercambiar experiencias y reflexionar sobre el potencial educativo de las políticas públicas y de los espacios que forman parte de la vida cotidiana.
En el marco de los 450 años de la fundación de León, las jornadas propusieron pensar la ciudad como un territorio de aprendizaje permanente, donde las calles, los parques, las plazas, los espacios culturales y los sistemas de movilidad también contribuyen a educar, fortalecer la convivencia y construir ciudadanía. Desde la perspectiva de la Carta de Ciudades Educadoras, el encuentro puso en valor el papel de los gobiernos locales en la creación de entornos accesibles, inclusivos y sostenibles, que favorezcan la participación y mejoren la calidad de vida de las personas.

El espacio público como entorno de aprendizaje y convivencia
Uno de los principales ejes del encuentro fue “Espacio público y sostenibilidad: entornos que construyen ciudadanía”, que invitó a compartir políticas y experiencias orientadas a recuperar y activar parques, plazas y otros espacios comunes. La reflexión abordó la importancia de promover la participación vecinal, el acceso a propuestas culturales, deportivas y comunitarias, el derecho al juego y el diseño de entornos seguros, accesibles e inclusivos.
En este marco, León presentó experiencias vinculadas con la recuperación y apropiación de los espacios públicos. Entre ellas, se destacaron las intervenciones realizadas en más de 400 parques vecinales y cinco parques metropolitanos, así como el programa Pásale Gratis, que registra más de 9,6 millones de accesos gratuitos a espacios recreativos. Estas iniciativas fueron compartidas como ejemplos del potencial de los espacios públicos para favorecer el encuentro, la recreación y la vida comunitaria.
Las experiencias compartidas permitieron poner de relieve que la dimensión educativa de una ciudad también se construye en los espacios que las personas transitan y habitan a diario, en las oportunidades de participación que encuentran y en las relaciones que establecen con su comunidad.

Movilidad sostenible y humana para construir ciudadanía
El segundo eje, “Movilidad sostenible y humana: la ciudad como espacio de aprendizaje”, propuso reflexionar sobre los desplazamientos cotidianos como oportunidades para educar en el respeto, la convivencia y la corresponsabilidad. La movilidad activa, la accesibilidad universal, la seguridad vial y la inclusión fueron parte de una agenda que vincula el diseño urbano con el derecho a la ciudad.
Desde esta perspectiva, planificar una movilidad más segura y sostenible supone también generar condiciones para que las personas puedan desplazarse y participar de la vida urbana con mayor autonomía. Las decisiones sobre calles, recorridos y transporte influyen en el acceso a los servicios, los espacios públicos y las oportunidades de encuentro, por lo que constituyen una dimensión relevante de las políticas educativas locales.
A lo largo del encuentro, las presentaciones y los intercambios entre ciudades ofrecieron un marco para conocer distintas respuestas a desafíos compartidos y reconocer el valor de adaptar las experiencias a las características y necesidades de cada territorio.

El intercambio entre ciudades como herramienta de transformación
La participación de ciudades mexicanas e internacionales fortaleció el carácter colaborativo del encuentro. La posibilidad de conocer políticas públicas desarrolladas en distintos contextos permitió compartir aprendizajes, identificar desafíos comunes y ampliar las perspectivas sobre el papel de los gobiernos locales en la construcción de ciudades educadoras.
Rosario participó junto a Barcelona, Lousada y Caguas en representación de otras experiencias de la red internacional. Este intercambio reafirma la importancia de sostener espacios de cooperación que permitan poner en diálogo iniciativas locales, generar nuevas ideas y enriquecer las políticas públicas desde una perspectiva educativa.
La dimensión internacional del encuentro también puso de manifiesto la relevancia de las redes como espacios para dar continuidad al aprendizaje colectivo. Frente a desafíos urbanos que atraviesan distintas regiones, la cooperación entre ciudades permite reconocer que las soluciones se construyen a partir del conocimiento compartido, la participación ciudadana y el compromiso con el bienestar de las comunidades.

León asume la coordinación de la REMCE
Uno de los resultados destacados del encuentro fue la renovación de la confianza en León para asumir la coordinación de la Red Mexicana de Ciudades Educadoras. La nueva etapa estará orientada a fortalecer el trabajo conjunto entre los gobiernos locales, ampliar la participación de municipios y consolidar una agenda compartida.
La coordinación se propone avanzar en cuatro líneas de trabajo: establecer metas claras y medibles, consolidar una red más articulada, mejorar la comunicación y la colaboración entre sus integrantes e incorporar nuevos municipios al intercambio de experiencias. Para ello, se prevé impulsar espacios permanentes de encuentro y formación que permitan dar seguimiento a los acuerdos y favorecer el desarrollo de proyectos conjuntos.
Esta nueva etapa representa una oportunidad para fortalecer la presencia de la educación como dimensión transversal de las políticas públicas municipales y para continuar construyendo una red en la que las ciudades puedan aprender unas de otras.

Ciudades que educan desde la vida cotidiana
El XVII Encuentro Nacional de la REMCE dejó como horizonte la necesidad de seguir reconociendo a la ciudad como un espacio donde se aprende, se participa y se construye comunidad. El diseño de los espacios públicos, las formas de movilidad, las propuestas culturales y las oportunidades de involucramiento ciudadano son parte de las condiciones que hacen posible una ciudad más inclusiva, sostenible y educadora.
Desde la Delegación para América Latina de la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras, estos espacios de intercambio contribuyen a fortalecer la cooperación entre gobiernos locales y a poner en valor las experiencias que nacen en cada territorio. Compartir prácticas, escuchar otras perspectivas y construir agendas comunes permite ampliar las posibilidades de transformar los aprendizajes en políticas públicas concretas.
El encuentro de León reafirmó así una convicción central del movimiento de Ciudades Educadoras: la educación es una tarea colectiva que atraviesa toda la vida urbana. En las calles, los parques, los espacios culturales y los lugares de encuentro, cada ciudad tienen la oportunidad de generar experiencias que fortalezcan la convivencia, amplíen derechos y contribuyan a construir comunidades más participativas y solidarias.
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