La Asamblea General de las Naciones Unidas proclama el día 24 de enero como el Día Internacional de la Educación a partir de entender a la educación como un derecho fundamental que está consagrado en el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Otro de los ejes que sustenta la importancia de este día en la actualidad es el papel clave de la Educación para el desarrollo sostenible. Cuando se adoptó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la comunidad internacional reconoció que la educación es esencial para el éxito de sus 17 objetivos. El Objetivo número 4 de Desarrollo Sostenible tiene, concretamente, como objetivo “garantizar una educación de calidad, inclusiva y equitativa y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos”.

El lema del año pasado fue “IA y educación: preservar la autonomía en un mundo automatizado”, donde se buscó reflexionar sobre Inteligencia artificial y educación, cómo preservar la autonomía en un mundo automatizado y el poder de la educación para dotar a las personas y a las comunidades de los medios necesarios para navegar, comprender e influir en los avances tecnológicos.
Este año para celebrar se organizará un evento híbrido en la sede de la UNESCO en París el día 23 de enero. Bajo el lema: “El poder de la juventud en la cocreación de la educación” se pone el enfoque en el papel clave que tienen los jóvenes a la hora de configurar el futuro de la educación, ya que son ellos quienes se benefician de los programas educativos y de quienes depende su futuro. Por esta razón, es esencial involucrar de manera significativa a los estudiantes y a los jóvenes en la creación conjunta de la educación que desean para satisfacer sus aspiraciones y ambiciones.
Esto cobra aún mayor relevancia en la actualidad ya que hay una transformación radical inducida por la revolución tecnológica, que exige replantearse el propósito y las modalidades de la enseñanza y donde los jóvenes se ven afectados de manera desproporcionada por la pobreza, la desigualdad y el acceso limitado a una educación de calidad y a oportunidades de trabajo dignas.

Los valores de la educación como derecho y eje central para el desarrollo de la vida de todas las personas son aquellos que están plasmados en la carta de Ciudades Educadoras y se ven reflejados en las experiencias que llevan a cabo las ciudades de la red. Algunas de ellas son compartidas a través de nuestro Banco de Experiencias, por ello con motivo de esta celebración realizamos una sección con aquellas experiencias destacadas en la temática. Te invitamos a conocerlas haciendo clic aquí.
Sólo con una educación de calidad, inclusiva y equitativa que promueva oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida, se pueden generar ciudades justas e inclusivas. Sigamos compartiendo nuestras experiencias para hacer de nuestras ciudades verdaderas Ciudades Educadoras.

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