+54 0341 4802275 / 4802121

La educación ambiental como proceso participativo (Montevideo)

En el año 1997, la Intendencia Municipal de Montevideo crea dentro del Departamento de Desarrollo Ambiental  el  Equipo Técnico de Educación Ambiental (ETEA), que en ese entonces tenía el nombre de Grupo de Educación Ambiental (GEA); con el objetivo de fomentar en los ciudadanos una conciencia ambiental que se traduzca en sus hábitos cotidianos.

Desde esa fecha, la Intendencia Municipal de Montevideo ha venido desarrollando políticas educativas tendientes a sensibilizar a la población respecto a la problemática ambiental, asociada a nuevas modalidades de consumo y a la necesidad de un abordaje integral de la gestión ambiental.

Desde el ETEA un equipo multidisciplinario de técnicos y profesionales  han venido desarrollando varios programas de educación ambiental, con distintas características y público objetivo, desde educación inicial, niños en edad escolar, adolescentes, adultos y en el último año,  adultos mayores.

Todas estas propuestas educativas han tenido en común la búsqueda del trabajo desde lo vivencial, partiendo de lo cotidiano e inmediato. Para ello se implementaron una serie de actividades que van desde la realización de talleres hasta salidas de campo a sitios ambientalmente significativos, organización de encuentros, cursos, congresos, y la redacción de documentos y materiales didácticos así como la publicación en forma coordinada con el Grupo Ambiental Montevideo (G.A.M.) de las Agendas Ambientales y sus respectivos Informes Ambientales. Recientemente se han incorporado también las actividades relacionadas al mantenimiento de los sistemas de gestión ambiental, certificados a través de la norma ISO 14001.

En esta línea de trabajo, y cumpliendo con uno de los objetivos planteados en La Agenda Ambiental de Montevideo 2008 – 2012 en el ítem Recursos Hídricos: “Generar planes coordinados de gestión para los cursos de agua de Montevideo y el área Metropolitana, con el fin de mejorar la calidad ambiental de las principales cuencas”, la Intendencia de Montevideo (IMM) y la Intendencia de Canelones (IMC) a través del Programa Agenda Metropolitana acordaron el abordaje común  de la Cuenca del Arroyo Carrasco.

Del trabajo coordinado de ambas intendencias junto con el Proyecto “Uruguay Integra”, programa de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) de la Presidencia de la República y la Unión Europea se genera el proyecto “Cohesión social y desarrollo territorial sustentable para la Cuenca del Arroyo Carrasco”. En este marco el Equipo Técnico de Educación Ambiental (ETEA) haciendo suyos los objetivos y líneas estratégicas de los programas mencionados; plantea la “Propuesta de Educación Ambiental 2009, para la Cuenca del Arroyo Carrasco”.

Es importante recordar que en la zona que comprende la cuenca del Arroyo Carrasco se dan los mayores índices de inequidad social del territorio nacional, además de problemas ambientales asociados a la marginalidad, producción industrial y como consecuencia de la reducción de los bañados de Carrasco.  Con una concentración de casi el 10% de la población nacional se hace necesaria una fuerte intervención aunando los esfuerzos de todos los actores involucrados, promoviendo acciones participativas que generen cambios profundos en la zona.

La educación ambiental aparece entonces como una herramienta ética  fundamental de estos tiempos donde “Nunca antes la especie humana ha corrido el riesgo de extinción como ahora, tal como lo describe GEO 2000 de Naciones Unidas, manifestando que de no mediar un cambio radical lo que llega es el No Futuro” 1

Estamos  convencidos de que no es posible llevar adelante con éxito ningún emprendimiento de educación ambiental que no contemple lo participativo y que rescate lo cercano y cotidiano..

Una de las características a destacar entonces de nuestros programas educativos es el alto grado de participación que en todos los procesos está presente.  Desde el diseño de los programas, se toman en cuenta a todos los agentes educativos, las opiniones y los distintos puntos de vista nutren la reflexión pedagógica y nos posiciona frente al hecho educativo de manera tal, que la complejidad de la problemática ambiental pueda ser abordada con mayores elementos. Por tal motivo los materiales y las herramientas utilizadas no se  presentan como algo acabado y rígido, sino por el contrario, abierto a modificaciones. Un ejemplo claro de ello son las planillas de observación y los modelos de  entrevistas que se utilizan en las salidas de campo que se hacen durante el año, ya que las mismas son trabajadas previamente por todos los participantes. Cambios en la redacción, quitar o agregar ítems o preguntas están dentro de la consigna de trabajo, pues cada participante tiene elementos que aportar y conoce el medio socio cultural en el cual está inmerso.

La investigación, utilizando un método, una planificación previa y herramientas diseñadas a medida por los propios agentes educativos, enriquecen el proceso y lo hacen significativo, pues son ellos mismos quienes llevan adelante la actividad en su propio barrio, que involucra a su comunidad,  y a los problemas ambientales que los afectan. Esta metodología de trabajo está fundada sobre una reflexión pedagógica que entiende que uno de los objetivos fundamentales de la educación ambiental  es lograr que los individuos adquieran una comprensión de la naturaleza del medio natural y de todo lo creado por el hombre como una constante interacción de diversos factores, biológicos, físicos, sociales, económicos y culturales.

Se trata de adquirir no solo conocimientos, sino a partir de ellos incorporar nuevos comportamientos y habilidades que permitan una participación responsable y racional en la protección y uso de los recursos naturales así como también en la solución y mitigación de los problemas ambientales.

Es necesario un abordaje interdisciplinario, que permita junto con la educación en valores tratar la temática ambiental en forma transversal, ya que la concepción moderna de educación ambiental no concibe un abordaje que no sea desde una visión holística de la realidad.

Para lograr fomentar una conciencia ambiental es necesario incluir dentro del proceso educativo la complejidad del entramado social, buscando generar nuevas percepciones colectivas dirigidas a la formación de valores que orienten hacia actitudes responsables.

Cerrando esta reflexión, estamos convencidos de que para ser capaces de transformar los cimientos que dan forma a la construcción social de la realidad, es necesario elaborar estrategias de carácter interdisciplinario donde la participación y el compromiso ciudadano sean el pilar para avanzar desde un cambio personal hacia una sociedad más justa, equitativa y en equilibrio con el ambiente.

La educación ambiental como proceso participativo (Montevideo)

Etiquetas

Categorías: 

Boletines institucionales

Descargá los boletines mensuales publicados por la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras Delegación para Amércia Latina

VER TODOS